
Bueno este post va dirigido a lo vivido durante estas últimas semanas y lleva por nombre: “mi primera venta de garage”.
Desde hace un par de semanas con César estamos en proceso de venta de la mayoría de nuestras cosas. El proceso fue más rápido de lo que pensábamos ya que en menos de 24 horas los productos fueron ofertados y adjudicados, con una sobredemanda inexpliclable. Para explicarles un poco lo que vivimos, les describiré el complejo proceso de ofrecer y vender, en donde pusimos a prueba el más moderno de todos los sentimientos: el apego a las cosas materiales. Así que pónganse cómodos!
La primera etapa es una de las que puede llevar más tiempo asumir: el valor sentimental de las cosas. Asumir que no tiene sentido guardar un sillón o un alfombra por dos años puede resultar más difícil de lo que ustedes puedan entender así que aquí les doy un ejemplo.
“si es cierto, mi lavadora me canta” ..
si aunque ustedes no lo crean mi lavadora me adora y yo la adoro a ella, mis amigas se ríen de la situación .. pero que lance la primera piedra quien no ha adorado algún artículo electrónico en su vida jajajaj
La segunda etapa viene cuando ya rompiste el cordón umbilical y tomas la decisión mas difícil: “es tiempo de vender la lavadora”, pero no basta con tomar la decisión, es necesario ponerle valor al producto… y ahí viene el cacho número uno, como demonios le pongo precio al valor sentimental!!!.
Finalmente la última etapa avanza a pasos agigantados contra ti y es momento de asumir: “hay que entregar la lavadora”, la lógica indica que después de ofertar tus cosas con amigos y familia es momento de concretar la entrega y es ahí donde el sentimiento de apego nos pone a prueba por última vez. Recibes los billetitos con pena y los metes a tu billetera y reflexionas “cuando vuelva me voy a comprar la misma lavadora .. así cuando la escuche cantar la recordaré como mi primera lavadora”.
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